Superwoman la multifacética…
Miércoles, Octubre 22nd, 2008El otro día cayó en mis manos un Vogue francés y OH! Sorpresa… en la portada anunciaban un artículo titulado “Superwoman”; iba ilustrado con una foto de una chica guapísima con un bebé en brazos… Pensé, eureka! Por fin, alguna publicación que se solidariza con todas las “superwomans del siglo 21”. En fin, que rauda y veloz me dirijo a la página en cuestión y… oh, chasco… El artículo en si era un reportaje de moda con fotos de una cañonazo de modelo con un bebé tipo anuncio dodotis en brazos. Huelga decir que la modelo no solo no estaba en edad de ser madre, por muy precoz que hubiese sido, sino que dudo que tuviese la regla. En cuanto a los atuendos propuestos para las superwomans, como que no me veo con Pradas, Guccis, Galiano y similares para mi trote diario… y es que como dice el sabio de mi tío Pío, lo mío no es ajetreo sino traqueteo!
Estoy en una edad en la que no sólo trabajo y hago de ama de casa sino que además estudio… y es que con la carga de deberes de mis hijos me toca volver a empollar todos los temas de primaria; y que decir de los exámenes: me sé al dedillo todas las comarcas catalanas, reglas ortográficas, divisiones, capitales europeas, etc… si esto no es reciclaje personal, no es nada. Y es que estoy segura, que el colegio pone deberes para que los padres nos actualicemos. Aprovecho para comentar que soy una experta en artes manuales: decoro una caja con los ojos cerrados, forro con el ironfix como una profesional, diseño portadas de carpetas (ver primera entrada del blog, carpeta Hello Kitty), restauro espadas rotas, recompongo libros destrozados, etc.
Entre mis facetas está la de licenciada en Medicina, Mir en MacGiver. Mi última intervención fue el sábado pasado. Después de un delicioso día de niños, a mi hijo mayor se le “metieron” dos imanes en la nariz. Estaba el lumbrera jugando con un par de imanes superpotentes enanos, juro que apenas podía separarlos… el juego consistía en simular que llevaba un piercing en la nariz (menudo futura adolescencia me espera, tipo gótica digo yo), un imán fuera y el otro dentro de la nariz, cuando de golpe se le metieron los dos dentro la nariz. En fin, estábamos en el coche volviendo de un chiquipark dónde habíamos salido por patas cuando el enano confundió a su hermano con una chuche y le atizó un mordisco que casi le arranca el hombro… entre lloros, amenazas de castigo y demás situaciones relajantes, el mayor me dice que se le han metido los imanes en la nariz. Llegamos a casa y procedemos a la operación pañuelo… “suénate que seguro que salen”. En fin, que casi saca el esófago del esfuerzo pero de los imanes nada de nada. Yo, disfrazada de largaterana, le comento que fijo que se habían caído en el coche; típica postura de madre, si no hay imán no hay problema. Mi niño que es muy mañoso, aunque algo histérico, se hizo con una linterna y se puso a mirarse al espejo… “que sí, que están ahí, que los veo”… yo, pragmática, lo único que veía eran mocos (para los que estén a punto de vomitar, que sepan que los mocos y cacas de un hijo propio, no son tales… tan sólo desechos humanos que dan menos asco que cuando son de hijo ajeno). En fin, que al final, un amiguito de mi hijo sentó cátedra diciendo que los imanes seguían allí. Jod… ya me veo en urgencias, cómo c..ñ.. saco los imanes. En ese momento, de forma arrasante, entra en escena la faceta Macgyver de Superwoman: se me ocurre hacerme con una pieza alargada del Geomax (juego de construcción de piezas magnéticas) y metérsela por la nariz. Salieron los imanes disparados, casi tanto como mi ego…
En fin, seguiré contando…
Besos,
Superwoman